31 may. 2006






EL FUNERAL DEL DRAGÓN

Todos los años desde que vivo en el ático, hay dragones en mi terraza.
No es que yo los críe, pero siempre están.
De pequeña alguien pisó la cola de un dragón y éste chilló tan desesperadamente que me conmovieron para siempre.
Los dragones gritan.
Trabajan para mi a tiempo completo; De vez en cuando me asustan cuando riego las plantas y alguno sale corriendo, pero me alegro de verlos.
Hoy me encontré un cádáver (mas bien una momia) y lo mínimo que pude hacer es montarle un funeral digno.
Le acompañan el Niño Jesús de Praga,Yemaýá, un saltamontes de riguroso luto que llora desconsoladamente y la foto de mi padre cuando quería ser médico (que parece el doctor muerte) y nos recuerda que no somos nada.
Por cierto, en Tailandia me compré una camisa y en el bolsillo encontré un huevo de dragón.

OSITOS SIN FRONTERAS




Esta osita tan ideal, se vino conmigo de Ucrania.
Luce los pendientes que yo solía llevar para ir al colegio, la parte de arriba de un bikini que le hizo mi abuela a la Nancy y unas bragas con una puntilla exquisita, regalo de su tío.
HABLA RUSO PERFECTAMENTE